Los ocho momentos
del mundial: el fútbol y su conciencia.
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| Foto: MrLestatz |
André Schürle
corre con balón controlado por la banda izquierda, cargando con dos defensas argentinos en su espalda, así
como con la mirada de cientos de
millones de personas alrededor del mundo. Metros más tarde, eleva el balón, que
tendrá tres impactos más, antes de tocar de nuevo el suelo. El primero, el
pecho de Gotze, quien, prácticamente solo, lo recibe. El segundo, el mismo
Gotze, aventándose hacia enfrente, logrando contactar el esférico con la pierna
izquierda. El tercero: la red. Finalmente el balón cae regresando al césped, en
espera de ser recogido por alguno de los seleccionados argentinos que se han
quedado fríos, heridos, detenidos; al tiempo que los jugadores de Alemania
arrancan a toda velocidad llenos de alegría, en busca de un abrazo con Gotze.
Alemania se corona como campeón del mundo venciendo 1-0 a Argentina. Así, en unos segundos se ha decidido todo: los
14 mil millones de dólares invertidos en la organización del evento, las
carreras de cada uno de los futbolistas, los cuatro años de preparación, las
horas de entrenamiento, la alegría de un pueblo, la desgracia de otro. La
historia, la mentira, la ilusión, lo sublime. Los reflectores, las miradas
pérdidas y las agachadas. Se ha decido todo, para seguir construyendo, destruyendo y jugando con la
historia y con la mentira.
Tras un mes de
acciones en Brasil, el 20vo. Campeonato mundial de futbol concluyó viendo como campeón a Alemania. Son
varios los momentos que s serán recordados durante muchos años: La humillación
del anfitrión al perder 7-1 ante los germanos, la pronta despedida del campeón
anterior España, así como de Italia e Inglaterra, la emoción y buen fútbol que
ofrecieron los equipos chicos como Colombia, Chile, México y Costa Rica, los
malos arbitrajes que se presentaron durante todo el torneo, entre muchas cosas
más. También quedan las protestas de los ciudadanos brasileños y la explosión
turística a la imagen de la pobreza en Brasil. Quedan los gritos de gol y los
gritos de hambre.
Fue en 1930 que
se jugó en Uruguay el primer mundial, dejando a lo largo de 84 años, cientos de
momentos más que se recuerdan hasta hoy, pero también escondiendo miles de
historias que se olvidan, se silencian, se ignoran y se lloran. El fútbol, para
muchos el deporte más bello del mundo, es pasión pura, es vida. Sin embargo, no
puede evitar infectarse del mundo, del poder, del abuso, de la muerte. Durante casi un siglo de acción, los
mundiales cargan en su conciencia guerras, tortura, desapariciones, pobreza,
dolor, muerte, tristeza y sobre todo vergüenza. ¿Es el fútbol un disfraz de la
realidad, un mal a la sociedad o sólo una víctima más de un sistema mundial
secuestrado por los juegos de poder, de ellos, de los poderosos? ¿De qué lado
está? ¿De los buenos o de los malos? ¿De la inocencia o de la maldad? ¿De ellos
o de nosotros? ¿Quiénes son ellos y quiénes nosotros? ¿Nosotros, dónde estamos?

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