miércoles, 25 de noviembre de 2015

Perfiles

Los ocho momentos del mundial: el fútbol y su conciencia.

Foto: MrLestatz
André Schürle corre con balón controlado por la banda izquierda, cargando  con dos defensas argentinos en su espalda, así como  con la mirada de cientos de millones de personas alrededor del mundo. Metros más tarde, eleva el balón, que tendrá tres impactos más, antes de tocar de nuevo el suelo. El primero, el pecho de Gotze, quien, prácticamente solo, lo recibe. El segundo, el mismo Gotze, aventándose hacia enfrente, logrando contactar el esférico con la pierna izquierda. El tercero: la red. Finalmente el balón cae regresando al césped, en espera de ser recogido por alguno de los seleccionados argentinos que se han quedado fríos, heridos, detenidos; al tiempo que los jugadores de Alemania arrancan a toda velocidad llenos de alegría, en busca de un abrazo con Gotze. Alemania se corona como campeón del mundo venciendo 1-0 a Argentina.  Así, en unos segundos se ha decidido todo: los 14 mil millones de dólares invertidos en la organización del evento, las carreras de cada uno de los futbolistas, los cuatro años de preparación, las horas de entrenamiento, la alegría de un pueblo, la desgracia de otro. La historia, la mentira, la ilusión, lo sublime. Los reflectores, las miradas pérdidas y las agachadas. Se ha decido todo, para seguir  construyendo, destruyendo y jugando con la historia y con la mentira.
Tras un mes de acciones en Brasil, el 20vo. Campeonato mundial de futbol  concluyó viendo como campeón a Alemania. Son varios los momentos que s serán recordados durante muchos años: La humillación del anfitrión al perder 7-1 ante los germanos, la pronta despedida del campeón anterior España, así como de Italia e Inglaterra, la emoción y buen fútbol que ofrecieron los equipos chicos como Colombia, Chile, México y Costa Rica, los malos arbitrajes que se presentaron durante todo el torneo, entre muchas cosas más. También quedan las protestas de los ciudadanos brasileños y la explosión turística a la imagen de la pobreza en Brasil. Quedan los gritos de gol y los gritos de hambre.

Fue en 1930 que se jugó en Uruguay el primer mundial, dejando a lo largo de 84 años, cientos de momentos más que se recuerdan hasta hoy, pero también escondiendo miles de historias que se olvidan, se silencian, se ignoran y se lloran. El fútbol, para muchos el deporte más bello del mundo, es pasión pura, es vida. Sin embargo, no puede evitar infectarse del mundo, del poder, del abuso, de la muerte.  Durante casi un siglo de acción, los mundiales cargan en su conciencia guerras, tortura, desapariciones, pobreza, dolor, muerte, tristeza y sobre todo vergüenza. ¿Es el fútbol un disfraz de la realidad, un mal a la sociedad o sólo una víctima más de un sistema mundial secuestrado por los juegos de poder, de ellos, de los poderosos? ¿De qué lado está? ¿De los buenos o de los malos? ¿De la inocencia o de la maldad? ¿De ellos o de nosotros? ¿Quiénes son ellos y quiénes nosotros? ¿Nosotros, dónde estamos?

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